Desde hace unos días parezco otro. Al menos a mí mismo me resulto diferente. Y eso que vengo de sembrar vientos, de lo que se puede deducir que en algún momento recogeré tempestades.
Éste balazo es una especie de carta que debí mandar hace mucho tiempo, pero que se ha quedado ahí, y ahora solo me sirve para explicarme a mí mismo cómo y porqué me va así la vida.
"He vuelto a hacerme el muerto". Es una buena frase de Diego Cantero. Sirva para empezar.
Buenos días, buenas tardes, buenas noches:
Nunca pensé que sería para ti esta carta a modo de reflexión, esta sinceridad que de cuando en cuando brota de un tipo, yo, que ha aprendido a mentir con cierta soltura.
Hace ya tiempo que nadie es quien era, que mi vida da vueltas sobre lo que debería ser y no es, que no te echo de menos. Y se me hace extraño.
Hubo un tiempo en el que las cosas salían como ahora me gustaría que estuvieran saliendo. Pero parece que, cuando uno llega a una edad, avanzar resulta más complicado. No me refiero a una edad muy avanzada, sino más bien a ésa edad en la que uno debe construirse un futuro, un plan de vida; y a mí me está costando más de lo previsto. Lo mismo no esperabas que lo dijera ahora ni aquí, y lo cierto es que yo tampoco, pero a veces recuerdo que te quise más de lo que debí, y esos recuerdos duelen en el centro de la ilusión. Suena raro, lo sé, pero se me clava lo que fuimos en el pecho y no me deja ver lo que puedo ser ahora. No puedo pensar mucho más allá y me dedico a disparar desde un diario y a matar noches enteras pensando en cómo puedo arreglar lo que creo que está roto. Y me es imposible. Me duermo imaginando mil soluciones para todo, pero despierto sabiendo que no aplicaré ninguna. Es algo lastimoso, pero así están las cosas.
Creo que te encontré demasiado pronto, que hubiéramos sido imparables dentro de un tiempo. Lo cierto es que no sé si mantendremos ni tan siquiera el contacto dentro de ese tiempo.
No sé que me falta. Comprendo que todo esto te parezca excesivo y redundante, y que puede parecer que lo digo en tono de pena, como esperando tu compasión en forma de cariño, pero no es así. Eres la última persona a la que miré a los ojos sin pensar absolutamente en nada, conforme y contento con todo lo que tenía, y es por eso que esto va dirigido a ti. No te echo de menos, pero si extraño lo que representaste. Ése mundo lleno en el que mi único problema era si debía o no ponerme el abrigo, si hacía frío en el exterior.
Ahora tengo una guitarra, un revólver de palabras y doy pasos con cuidado hacia la construcción de mi futuro, pero algo no encaja. Falta que no me preocupe. Quizás falte el mar...pero no lo tengo claro. Gracias por todo, y cuídate mucho, muchísimo.
Un beso.
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1 comentario:
Quiero que de estas lineas que te escribo cojas la esencia de lo que he sentido al leer esta carta.Como bien se puede observar no soy una experta de la escritura...
lo dicho, estoy leyendo tus balazos, y al leerlos me producen sentimientos algo contradictorios (como lo que me ocurre contigo),me hacen sentir alegría, añoranza por momentos que me vienen a la cabeza, tristeza (pero de esa clase que no es solo dolor, es de esa clase que resulta bonita, que impresiona y hace darnos cuenta de que no somos de piedra), me produce paz interior, me lleva hasta otro mundo,"tu mundo"...
Y este en concreto me ha echo llorar, supongo que hay sentimientos compartidos, aunque creamos que somos muy distintos a los demás,y es por eso que se identifica uno, se identifica con lineas que uno siente pero no es capaz de plasmar en un papel, o en este caso en este blog.
SIGUE ASI, ERES INCREIBLE.
Un beso desde el sur..
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